En el año 2007, el Royalton volvió a abrir sus puertas con orgullo en el área central de Manhattan: remodelado, rediseñado, pero con su calidad simbólica intacta. Morgans contrató a Roman y Williams, la firma de diseño neoyorquina, para recrear el legendario lobby como un área de tránsito para viajeros internacionales y para la élite de Nueva York. El diseño, sofisticado y complejo a la vez, combina un vestíbulo de elegante vidrio moldeado y llamativos detalles de acero y bronce con suaves tapizados de gamuza, paredes en piel gruesa y sillas recubiertas del mismo material para crear un ambiente oscuro, sensual y lujoso. Los detalles arquitectónicos y de diseño incluyen una inmensa chimenea de bronce forjado a mano que va del suelo al techo, una pantalla de 6 metros que anteriormente formaba parte de la fachada de un edificio en Francia y paredes en piel tapizadas a mano decoradas con un diseño inspirado en el arte tribal africano.
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